Desde algunos sectores cuestionaron duramente la realización del evento, considerando que “es una aberración permitir este tipo de combate”.
Durante los días previos a las peleas, hubo intercambios telefónicos entre el Juzgado de Primera Instancia, Juzgado de Faltas y Juzgado de Paz para resolver la competencia de cada organismo en la realización del combate.
Del lado de la organización del espectáculo, uno de los miembros llamado Chino Sanz, aseguró a un medio radial de la ciudad que “se trata de un deporte más. Hay árbitro, hay jueces para los puntajes, o sea, es mal llamado vale todo. Están los seguros para los luchadores, el seguro de espectáculo pago, pero nos han querido poner palos en la rueda”.
Además destacó que “lo que se practica es una mezcla de artes marciales, las cuales llevan muchas horas de entrenamiento en gimnasios y horas de práctica”.
Sanz resaltó la importancia del deporte en la contención de los jóvenes y la disciplina de una rutina en la vida.
“Hay muchachos que pasan muchas horas entrenando. Ayuda a sacar a la juventud de la calle y meterlos en un gimnasio”, indicó.
Desde la subsecretaría de Comercio municipal los controles municipales se efectuaron solamente en el plano bromatológico ya que el evento se realizó en el marco de una Federación y a beneficio de la escuela técnica (EPET16), quienes explotaron el servicio de cantina durante la jornada, mientras que la organización se quedó con lo recaudado en las entradas.
Durante el evento unas mil personas pagaron en la taquilla para ver las peleas, completando la capacidad del gimnasio municipal.
También se pudo ver a un equipo médico asistiendo a los luchadores y una ambulancia afuera del polideportivo a disposición por cualquier contingencia que pudiera suceder.
El espectáculo se desarrolló con total normalidad y el masivo apoyo de la gente hizo que desde la organización comiencen a pensar en una nueva fecha de la competencia en la localidad, más allá de la polémica desatada.
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