El pasado jueves 15 de septiembre, una emotiva historia cautivó a los rinconenses. En el programa que se emite por América 2 de Buenos Aires, conducido por Andrea Politti, apareció un joven buscando a su madre, a quien no conocía.
"Mi mamá se llama Artemia y no sé dónde puede estar", dijo entre otras cosas. Pero cuando Gustavo dio el apellido de Artemia, Berrondo, los televidentes que seguían el programa desde Rincón de los Sauces, colapsaron las líneas del canal capitalino.
Gustavo Alguacil supuestamente nació en San Rafael Mendoza, en el hospital público, y según relató un tío de su padre, Domingo Alguacil dijo que “se lo dieron a mi sobrino cuando nació”. Cesar Antonio Alguacil de alrededor 67 años, sería el padre de Gustavo, quien lo crío desde muy chico.
Gustavo fue al hospital de San Rafael y ahí aparentemente descubrió que Artemia Berrondo figuraba en los archivos como su madre biológica.
Varias son las hipótesis que se manejan, ya que por un lado se especula que a poco de nacer, aconsejada supuestamente por su hermana mayor y su madre, Gustavo fue dado, como se estilaba en esa época, ya que ella no estaba casada aún, y era mal visto.
Otra suposición, que coincidiría con Artemia, quien dice no recordar el nacimiento, es que haya nacido muerto, generándole un trauma tal que hizo eliminar tan doloroso recuerdo de su mente, y paralelamente fuera entregado vivo a otras personas.
Artemia, años después se casó y tuvo 4 hijos, Fedra Marcela de 34 años, María Fernanda de 31, Silvina y Martín de 22 años que falleció hace poco tiempo.
La búsqueda iniciada por Gustavo dio con el paradero de su madre en Rincón del los Sauces generando una gran conmoción en toda la comunidad.
De inmediato, los vecinos se acercaron hasta la casa de Artemia, que muchos la conocen como la curandera de Rincón, quien se emocionó y tuvo que ser acompañada por sus familiares directos. En tanto, desde la producción del programa se contactaron con otros familiares de Artemia, para intentar chequear la versión que tomaba a cada momento más fuerza, ganando en emoción a los presentes.
En un primer llamado telefónico, habló Marta, hermana de Artemia quien dijo no estar enterada de que ella había tenido un hijo. Luego, se logró un contacto telefónico con Fedra, una de las hijas de la curandera.
“Cuando leí el nombre, me desesperé. Ahora fue todo el mundo a la casa de ella, para que esté un poco más tranquila”. Fedra reconoció que eran muchas las coincidencias. “Ahora, lo único que hace ella es llorar, pero debo reconocer que físicamente es más o menos parecido. Mi mamá nunca habló de esto y yo estoy profundamente emocionada”.
Pero todavía faltaba más. En otro contacto telefónico lograron contactarse con Artemia, quien con voz quebrada dijo: “estoy viendo en la tele a mi hijo” y no pudo más de la emoción, pasándole el teléfono a una amiga.
“No sé cómo explicarlo”, dijo su hijo. “Tengo mucha alegría. Para ella también debe ser un gran golpe. Nadie más que ella sabe la verdad. Eso es lo que me trajo acá, ella es la única que va a saber la verdad, el por qué, qué le paso, por qué nunca me buscó en todos estos años”, agregó.
A esta altura de los acontecimientos la emoción y el nerviosismo invadían el estudio de América, la casa de Artemia, en Rincón de los Sauces y a muchos vecinos que seguían la historia desde sus hogares.
La mujer cuenta que piensa que Gustavo Alguacil es su hijo, ya que “es muy parecido a mi familia y hay una foto mía en blanco y negro en casa, y tiene un aire muy parecido a Gustavo”, aseguró.
Desde el programa, invitaron a la vecina a viajar a Buenos Aires para encontrarse con Gustavo, reencuentro que sería coordinado con tranquilidad, luego de que la emocionante noticia fuera asimilada por los involucrados. Hasta el momento, la ansiada reunión no se ha realizado, y afirma la propia Artemia que su condición económica no le permitiría viajar.
Misteriosamente, Artemia dice no recordar haber tenido un hijo, y al hablar con su hermana por teléfono recientemente le indicó: “ah, no sé
esas son cosas tuyas”, como dando por sentado que algo sabía.
También la supuesta madre biológica de Gustavo dijo “antes lo que decía mamá y papá era palabra santa y no se discutía”, dando a entender, que pudiera existir la posibilidad de que su hijo haya sido dado a alguna familia, aunque siempre insistiendo en que no recordaba.
En este mismo sentido Artemia relata que habló con un médico, quien forma parte de su círculo de amistad, para consultarle de esta situación, y le indicó que podría ser posible que en el momento que le comunicaron que su hijo había nacido muerto, quizás, habría tenido un bloqueo, eliminando este recuerdo de su memoria.
Pese a no poder afirmar con certeza si tuvo o no un hijo antes que Fedra Marcela de 34 años, su hija mayor, la mujer cuenta que piensa que Gustavo Alguacil es su hijo, ya que es muy parecido.
Por todo lo sucedido, Artemia cuenta que sus hijas se encuentran muy conmocionadas por todo lo vivido y sobre todo, una de ellas, Fedra, se enojó, ya que cree que le ocultó su pasado.
Al respecto, la protagonista de esta historia dijo que “me siento muy sola en este momento, y estoy mal por eso. Mi hija mayor que es más apegada a mí, está enojada conmigo y cree que le estoy negando algo que es parte de su vida. Pero yo no me acuerdo”.
Inmersa en un llanto profundo, Artemia cuenta que “son cosas muy fuertes, hace días que estoy mal. A mi me gustaría conocerlo personalmente y aparte de eso arreglar el problema de familia que tengo”.
La mujer que actualmente tiene 60 años, no desestima la chance de que sus padres hayan entregado a su hijo a otra familia: “Si mamá o papá decían basta, no se hablaba mas. Pero en mi historia clínica tiene que estar el nacimiento de este chico”.
Luego de dejar pasar los días, y que toda la situación se asimile, las hijas de Artemia le comunicaron a su madre que iban a realizarse el examen de ADN con Gustavo Alguacil para determinar si es su hermano o no.
La historia de Artemia aún espera un desenlace, ella afectada y compungida por la situación, espera que la misma se resuelva pronto, quizás recibiendo la visita de su supuesto hijo, o bien que sus hermanas le confíen lo sucedido tiempo atrás, que no ha quedado retenido en la memoria de esta fuerte mujer.
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