En la “Capital Nacional de la Energía”, desde donde se extrae petróleo y gas para gran parte del país, hay que hacer extensas colas para cargar de combustible a los vehículos y en varios casos no se dispone de combustible en ninguna de las dos estaciones de servicio que hay en la ciudad.
La empresa YPF sabe con certeza y conoce perfectamente la cantidad de combustible con la que cuenta, y como se va llevando a cabo el consumo en la ciudad, ya que cuentan con un sistema en línea donde reciben prácticamente en tiempo real que cantidad de litros de cada combustible que se dispone en la única estación de esta bandera.
El personal de la estación de servicio YPF son los que ponen la cara a las quejas de todos los clientes, sin ser responsables de lo que sucede. Arbitrariamente YPF no envía el combustible sabiendo que se van a quedar sin el vital líquido en corto plazo.
Paralelamente la otra estación de servicio de la linea de bandera Petrobrás sufre la misma suerte, dejando que los tanques se vacíen y se produzca el corte y el pánico de los usuarios que por las dudas cargan sus vehículos a penas llega un camión.
En los últimos días, y más llegando el fin de semana, las únicas dos estaciones de servicio que existen en la localidad se ven abarrotadas de consumidores que quieren conseguir llenar los tanques, ya que es constante que se agote y muchos funcionen casi con el tanque vacío.
Varios clientes que esperaban a llenar su tanque, en una extensa cola de más de 400 metros, se expresaban indignados diciendo: “Donde surge el petróleo hay que rogar para conseguir nafta”, “puede faltar en cualquier lugar del país, menos en Rincón”, “es el colmo que en Neuquén pasemos por esto, desde acá se saca el petróleo”, “siempre es lo mismo, parece que juegan para aumentar y aumentar”, y los comentarios siguen infinitamente.
También el sentimiento de especulación por parte de las grandes petroleras es constante, donde se pudo escuchar: “acá parece que lo único que quieren es venderte nafta premium, por que cuando llegás a cargar nafta súper nunca hay”.
Lo cierto, es que los consumidores son aparentemente rehenes de las políticas que estas grandes empresas multinacionales que imponen y no proponen una política claro y transparente, sin brindar ningún tipo de explicación.
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