Sergio Nelson Rodríguez nació el 28 de mayo de 1962, en Plaza Huincul, en el viejo hospital de YPF y es hijo de María Georgina Sandoval, y don Nectaliz Rodríguez, “no sé de el origen de ése nombre, en la Biblia hay algo que aparece como Neftalí, puede ser que venga de ahí”, desliza al inicio de la charla.
Su madre era oriunda de Chacay Co, (arbusto de agua en mapuche), un paraje cercano a Chos Malal y su padre de Pampa del Raulí, en cercanías del lago Quillén, “pasando bajada del Rahue”, agrega Sergio y nos cuenta que ambos han fallecido.
Es el menor de 6 hermanos y cuenta que hizo primaria, secundaria (como perito mercantil) y el terciario de docencia en Cutral Co. Sin embargo aclara que nunca ejerció como maestro. “Cuando estaba por ingresar a la docencia, me salió un trabajo relacionado con el petróleo y opté por él”.
Antes de eso, cuenta que su primer trabajo fue de repartidor de pan, en la comarca petrolera, pero que ha hecho de todo. “Tuve también una casa de fotografía en Cutral Có y también en Rincón de los Sauces, en la calle Salta 253. Todavía está el cartel afuera: aunque ahora lo pintaron porque hay una peluquería”.
En el año 1987 contrae matrimonio en Plaza Huincul y al poco tiempo llegan los hijos: Matías de 22 años, “un muy buen músico”, sostiene, y Luciano, de 19 años, basquetbolista profesional en Plaza Huincul. “Hoy tengo una excelente relación con ambos; el más grande, Matías, viene cuando necesito una mano en el negocio”, dice.
La situación económica no era la mejor y es el momento en que le hacen una oferta para ingresar al sector petrolero, en la empresa “Emprendimientos Industriales”. “Esa fue la primera vez que escuché el nombre de Rincón, allá por el año 1992. Aquí encontré la posibilidad de tener un trabajo petrolero y acepté, siempre me gustaron los desafíos y había momentos en que no la estábamos pasando tan bien. Gracias al petróleo conseguí un futuro económico”, dijo.
“Vine a trabajar solo, mi señora se quedó en Plaza Huincul con los chicos y yo arranqué con esto, que para mí era una aventura en mi vida: en mi estaba la música, la poesía, la fotografía, la pintura, el arte, ya venía todo dentro de mí y creo que el petróleo fue una circunstancia a la que me fui acostumbrando. Creo que mi destino esta acá”, dice.
Luego de 25 años de relación, Sergio se separó de su mujer. “La decisión tuvo que ver con esto del trabajo. Me parece que sostener una relación a la distancia es muy difícil, cuando no convivís el día a día con una persona empieza a ser una cuestión de costumbre; una persona que no necesita tanto dormir con ella, o que no necesita mucho dormir con vos, todo se va transformando en una especie de nos vemos, nos queremos, pero la relación de pareja, se pierde por la distancia”, afirma.
Sergio recuerda que cuando llegó en 1992, en Rincón estaba la plaza, la calle Salta y que dos cuadras más allá se terminaba el pueblo, que todo era muy chico. “Recuerdo que estaba el viejo Café Casino, era el Café Diego, “que es el nombre del hijo de Pepe Temi, él lo atendía con su familia, una especie de restobar con seis o siete mesas”.
Pasó el tiempo y Sergio fue viendo la posibilidad de establecerse en la ciudad. “Me fui haciendo habitué de este lugar inhóspito, pese a que no era de lo más agradable. Llegar acá en colectivo desde Cutral Co, estabas hablando de siete horas de viaje, mas o menos, por la ruta 6, pasando por Añelo y Barranca del Palo”.
“En aquel momento estaba Transportes Losa y El Caminante, camionetas F100 doble cabina, carrozadas atrás, con ocho o nueve asientos y con varias ruedas de auxilio. No sabías si estabas haciendo un viaje para Rincón o para Mozambique, era todo un desafío llegar”.
“Muchos años después, ya había un colectivo de la empresa Pellegrini, un Mercedito 608, con 19 asientos que también pasaba por Añelo. Me fui acostumbrando a esto de los viajes, a pensar que este podía ser mi lugar”.
El trabajo de Sergio en la empresa petrolera duró hasta el año 2012, cuando su empresa presenta quiebra en la parte operativa, quedándose solo con el sector de Tornería. “Entonces quedé afuera. Tengo 50 años y arranqué con este nuevo emprendimiento gastronómico: La Fonda”.
Junto con el restaurante, también llegó la posibilidad de rehacer su vida sentimental con Surelis, la cocinera del lugar. “Elegí una compañera que me apoya mucho, que es mamá de dos hijos que están en Republica Dominicana y que si puede, irá a ver en diciembre o enero, ya que es muy feo estar tan lejos de la patria”, afirma.
Sergio se confiesa hincha de boca y peronista. “Esto tiene que ver con una cuestión hereditaria. Mi familia, viene de esa cuna. Luego fui leyendo y me fui nutriendo un poco de lo que fue esa doctrina, hablar de Eva, en aquellos momentos, era mucho mas grande que hablar de Cristina hoy en día. Hoy Cristina es “vox populi”, pero Eva es otra cosa. Yo la voté a Cristina, también a Menem, incluso a Raúl Ricardo Alfonsín, cuando el candidato del PJ era Ítalo Argentino Luder”.
“Recuerdo que lo escuché a Alfonsín y lo voté: no habrá más pobres en el país porque de la noche a la mañana, se termina el hambre en la Argentina. Era un gran orador. Pese a esto, te digo que nunca participé en política, siempre me quedé al margen, soy peronista que ha votado a radicales”, sostiene.
En cuanto a sus creencias religiosas, Sergio dice que sus padres eran evangélico y cristiano, respectivamente. “Yo me considero un librepensador y no me quedé con ninguno de los dos. El católico porque cree en santos y yo no creo, y el evangélico que me parece que tiene una pregonación de la vida de la que yo no quiero vivir, tendría que ser más libre. Creo que Jesucristo era más libre y me creo un librepensador que cree en su existencia”.
Con parte de su vida transcurrida, Sergio dice que todavía le faltan muchas cosas por hacer. “Unas de las cosas que yo me traje de Plaza Huincul cuando me establecí acá, fue la posibilidad de escribir. Rincón me da tiempo para ponerme a escribir y este negocio me da tiempo para eso”.
“Yo abro al mediodía, a las tres de la tarde se me fue la gente y quedo abierto hasta las doce de la noche, de doce a doce. En el tiempo libre, empecé a escribir. A mí me gusta mucho leer: Vigotsky, Piaget, Paulo Cohelo, Jean Paul Sartre, Borges, Cortazar, García Lorca, Miguel Cané, todo eso me gusta. Leí mucho y de tanto leer se me ocurrió, por que yo no escribo. Y terminé una historia, que tiene mucho que ver con la actualidad, que está inspirada en el secuestro y a través de esa historia se manifiestan situaciones muy patagónicas. Toda una estructura ambientada en Villa Pehuenia y Bariloche”.
Sergio cuenta que su novela se llama “Presagio de Amor y de lágrimas” y que pocos han leído el manuscrito que ahora está en la etapa de corrección. “Es una novela hecha en casa, con todo el corazón. No va a existir mujer que no lea ese libro que no se le caiga una lágrima, porque va al corazón”.
Con respecto a las lágrimas asegura emocionado que: “la primera vez vas a llorar de dolor y las ultimas lágrimas son de alegría. A eso apuntamos, la obra está terminada desde hace un año y supongo que en unos seis meses se imprimirá. Es uno de mi sueños más queridos y espero poder cumplirlo en breve”, cuenta con entusiasmo.
Otro de sus hobbies fue siempre la radio. “Empecé allá en el 82, en la FM Municipal de Cutral Co, con Daniel Vico y otro amigo. Fueron nuestras primeras locuras, el programa se llamaba Carrusel Fantasía Musical y lo hacíamos viernes y sábados. Siempre tocábamos un tema distinto, todo muy orientado a la bohemia de adolescentes, temas de fogón, de charlas, de guitarra, de salidas de pesca. Éramos los conquistadores del mundo.”, dice.
“Acá en Rincón hacíamos un programa con Charly Hernández en la FM Ciudad, 93.5, de 21 a 1 de la mañana, hace unos cuatro años atrás. Era un programa extremadamente humano, con reflexiones y discusiones sobre cualquier tema, un programa sin demasiada planificación en donde participaba mucho la gente, a través de mensajes de texto y de llamados telefónicos”.
Sergio hace memoria y recita: “muy buenas noches, amigos, como andan? Bienvenidos a la 93.5 mi nombre es Sergio, ¿te acordas de mí?; ¿que pasó anoche?; ¿no vas a decir que lloraste, anoche
te voy a secar las lágrimas esta noche, con mi pañuelo
¿me aguantas un ratito?, no te vayas, no cambies la sintonía, vamos a unos consejitos comerciales y enseguida, volvemos”.
“Hola, aquí estoy de vuelta, te decía que no había programa, ¿qué tema querés que toquemos?, te voy a dejar a vos el arranque del programa, te voy a cambiar la pista, esto que digo programa siempre, que es una mentira total , porque yo no hago programas, estoy aquí para estar contigo, dame una pista
. Mandame un mensajito de texto, ¿qué te esta pasando y de eso vamos a hablar, ¿te parece?, dale”
Sergio recuerda que la gente hacía el programa. “Era tipo Luisa Delfino y su Te Escucho”, hay mucha gente sola acá en Rincón. Ahora tengo ganas de hacer el programa de nuevo. No tenés idea la necesidad que tiene la gente de que alguien le preste un oído y más que nada de hablar, pero ahora con el restaurante se me hace muy difícil llevarlo a cabo”.
En cuanto al futuro de Rincón, para Sergio será una ciudad con mucha pujanza y cada vez más grande. “Hay que hacer unos arreglos de infraestructura pero creo que es uno de los lugares mas pujantes dentro de la provincia. Más que Cutral Co o Catriel. Lo importante es que siga existiendo el petróleo. Porque de eso vivimos, que puedan llegar a generar mas la explotación de ese recurso, porque otro tipo de inversiones o energía, es a largo plazo, como lo eólico o lo solar. No es de hoy para mañana, aunque viento nos sobra”, concluye.
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