Justo que se estaban arreglado las calles para dejar un poquito más limpia la ciudad después de la última lluvia, no dio respiro el clima y nos dejó caer un lindo aguacero que se hizo sentir con un gran trueno el día domingo por la madrugada, que despertó a los que ya descansábamos y llamó la atención de aquellos que todavía disfrutaban en la noche de Rincón. Si bien tuvimos las complicaciones de siempre en nuestro tránsito, no hubo que salir a evacuar a ningún vecino de sus hogares. Pero lo que no nos da descanso, es la realidad de lo que vivimos y vemos en cada día.
El mundo no deja de girar y si bien siempre queremos ver lo positivo del asunto, inevitablemente seguimos resaltando aquellas cosas que no son demasiado agradables.
He visto muchas películas en el transcurso de mi vida y me atrapan las que narran la intervención de personas que han ido cambiando el curso de la historia. Por su liderazgo, su valentía o quizás por sus pensamientos, que son los que mueven y seducen a multitudes.
Lo cierto es que nada supera a la realidad. Las políticas actuales parecen verdaderos estados de guerra pero como dijo en su libro, Sun Tzu, “El arte de la guerra”:
“una conquista no es una victoria cuando dura demasiado tiempo y se pierden muchas vidas al final”
Creo que esta lección la debe haber aprendido bien Estados Unidos con la guerra de Vietnam que duro casi 28 años ¿no? Sera por eso que muchos actores resaltan su participación en esa guerra que de la década del 60 y 70. Pasado tantos años se la tomaba como un trabajo de treinta por diez (30 días en el frente de batalla y 10 de vacaciones en alguna playa para despejar la mente y volver a la atrocidad).
Desde que el gobierno nacional ha tomado la decisión de querer nulificar cualquier intento de desacuerdo ideológico en lo partidario como en lo informativo, ve conspiraciones por todos lados. Las palabras “desestabilización”, “complot”, “golpista”, para categorizar a aquellos que no piensan de igual manera que ellos. Esto se ha transformado en una bolsa de gatos y en una caza de brujas y todo pasa por no discutir las diferencias en los lugares apropiados. Se sacan los ojos en los medio de comunicación o a través de las redes sociales mientras la brecha de reales necesidades se va abriendo cada ves más.
Si me permiten la comparación, es al mejor estilo de la medición en la escala de Richter. Creo que el epicentro de este terremoto comenzó con la muerte de Néstor Kirchner y las réplicas las sufrimos hasta el día de hoy. Lo que no podemos estar seguros cuantas almas se llevará este tsunami que va arrasando a opositores como a ciudadanos comunes que son los que día a día nos levantamos para ver un futuro con más posibilidades.
Con lo que viene pasando con Prefectura y todas las fuerzas de seguridad nacional parece que a algunos los asuntan los fantasmas del pasado y todo por un reclamo salarial, pero no se acuerda el gobierno que tenemos el primer desaparecido en tiempos democráticos como el albañil Jorge Julio López, el 18 de septiembre del 2006, después de haber atestiguado contra el ex comisario de la plata Miguel Etchecolatz como su torturador en el tiempo de la última dictadura. Tampoco quiere hablar del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que maltrata a las instituciones que no dan un índice inflacionario como el que quiere el gobierno o de las muertes por delitos ni de los excluidos del sistemas que solo representan un número para las estadísticas.
Quizás el colmo de las persecutas de este gobierno es haber jugado con el poder de Hugo Chávez y su impunidad en estas últimas elecciones para su cuarto mandato y mandar a perseguir al periodista Jorge Lanata por ser considerado un espía del “recontra-espionaje”.
Me parece que el límite entre lo que se puede y de lo que se debe se pasa con mucha naturalidad y se están acostumbrando a esto que es bastante peligroso para nuestra vida democrática. Ver tanta impunidad descarada nos hace escépticos aún ante la buenas cosas que de seguro puedan estar haciendo.
Si queremos buscar verdaderos espías no los vamos ha encontrar en la pantalla de un televisor como si fuera al mejor estilo del inglés “James Bond” el agente 007 o el grandioso estadounidense Don Adams, como” Maxwell Smart y su compañera 99” que parodiaban a 007. Habría que buscar como el poder político utiliza los medios del Estado para hacer uso de inteligencia en defensa de los ciudadanos argentinos y no con fines de saber lo que piensa su opositor. Se supone que el Servicio de Inteligencia es para protegernos de los que quieran atentar contra nuestro sistema de vida con intereses foráneos. Como el atentado de la Mutual AMIA o la muerte del hijo de un presidente o de ventas de armamentos de fabricación militar argentino a países por los cual mediábamos por la paz.
Les voy a presentar una verdadera musa del recontra espionaje, si es que quieren buscar algo parecido a la realidad. Pocas mujeres han despertado tantas pasiones y sembrado tanto misterio a su alrededor como lo fuera Margaretha Geertuida Zelle, mas conocida como “Mata- Hari”. Ella nació en Leeuwarden, Holanda el 7 de Agosto de 1876 y era hija de un modesto sombrerero que sus vecinos lo apodaban el Barón, por sus delirios de grandeza. La fama de seductora se inicio a los 15 años cuando era prácticamente acosada por el rector del instituto donde estudiaba, ante tanta belleza. En 1895 respondió a un anuncio de solicitud de matrimonio publicado por Rudolf John McLeod, un oficial holandés conocido por su apego al alcohol y a los burdeles de Ámsterdam. Se casaron ese mismo año cuando ella tenía 19 años y el 39. Se trasladaron a la India Oriental con su primera hija con lo que le permitió un contacto directo con la cultura de ese continente. Se separa cuando pierde su segundo hijo y vuelve a Ámsterdam, abandona a su hija y se va a Paris donde se le pierde el rastro.
Durante los primeros años del siglo, Mata-Hari bailó en los refugios de soldados y políticos de todo el globo. A medida que pasaba el tiempo, ella fomentaba su leyenda, relatando su biografía de mil maneras diferentes de tal modo que nadie sabía quién era ni de donde provenía. Amante de un batallón de caballeros influyentes y arriesgada espía, esta bailarina, aclamada en Paris, en Berlín y en Montecarlo, no era más que una mentirosa patológica y una aventurera caída en desgracia. Pero lo malo no era que Margaretha o Mata-Hari fuera una impostora, una bailarina abominable y una espía de medio pelo dispuesta a venderse al mejor postor. Lo peor fue que a causa de sus muchos embrollos se vio condenada a morir a los 41 años ante un pelotón de fusilamiento francés en el castillo de Vincennes. Esta chica mantenía relaciones con oficiales alemanes por dinero y les trasmitía algunos mensajes cosa que son graves en un periodo de conflicto donde hay mucho sufrimiento y gente que muere o vive por las decisiones que se toman a causa de la información que se posee. Quizás esto también nos lleve a pensar con quien nos acostamos y largamos nuestra lengua en tiempos de conflicto creyendo confiados que guardarán nuestro secreto.
Los espías, como los poderosos, se parecen a la maldad de este mundo, mientras más se crean que no existen pueden hacer de las suyas tranquilamente pero tarde o temprano quedan expuestos como en el lente de un fotógrafo en el caso de Yabrán o al frente de un pelotón de fusilamiento como Mata-Hari. Sólo me resta decirle a nuestra querida señora Presidenta, no se preocupe tanto por un periodista que aparece en una pantalla, más bien debería preocuparse por aquellos que no aparecen en ese cuadradito y se manejan desde el anonimato.
Un gran abrazo
Charly Hernández
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