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Opinión

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Una sociedad en decadencia

Incendios intencionales y otras noticias que no se publican en los medios. “Debemos comprometernos con lo que sabemos y con la sociedad que queremos para que nadie mañana nos señale que por lo menos no hicimos el intento de dejar una sociedad más sumisa en la verdad antes de negociar por un par de rupias y de fama”, plantea el autor en su nueva columna de opinión.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

Mientras vamos consumiendo los últimos días que nos quedan del año, la dura realidad de la Argentina, la provincia y de nuestra ciudad, nos indica que estamos llegando sin capacidad de asombro por lo que tenemos que vivir cada día. Lo más lamentable es que haya cosas que solo se sepan en nuestra ciudad y no trascienda más allá de nuestros límites, a no ser por las redes sociales de internet.

Como es de público conocimiento el atentado que terminara destruyendo un emblemático boliche bailable fue intencional y es lo que mantiene el comentario de la calle en nuestro Rincón querido.

Estaba durmiendo, como muchos de los ciudadanos de Rincón, cuando sucedía este hecho y un amigo me ponía de sobre aviso. Las diferencias, el odio y la frustración de la mente clandestina, eligió cual cobarde que ataca por detrás, actuar con la oscuridad de la noche como aliado conveniente para no dejar ver la cara de quien en el día debe ser un ciudadano que ostenta estar por dentro de la ley pero que no haya mejor forma que quebrantarla para logra sus objetivos aunque no sé él mismo que cometiera el hecho, pero si su planificación.

Hace varios años que vivo en esta ciudad y llegué como la mayoría de los que hoy han decidido quedarse y echar raíces. Esto me ha permitido conocer bien a sus ciudadanos y como en una sociedad que la plata nunca alcanza no es difícil diferenciar entre aquellos que aprovechan las oportunidades para poder prosperar y tener una mejor calidad de vida, los que no le encuentran la vuelta y viven de la renta del Estado, como también a los que se enriquecen haciendo negocios de dudoso proceder. Pero en la locura de los días que vivimos nadie puede estar seguro como puede terminar una historia cuando los factores de desequilibrio penden de personas que profundizan las diferencias hasta su máxima potencia. Por no ser de un mismo partido político, no comulgar en una misma religión, no ser comprendidos por su condición sexual o porque una mala sociedad contractual termine con pérdidas para una de las partes.

No quisiera puntualizar solo este hecho de lo que le ha pasado al amigo Damián pero algo está fallando incluso en el modo de la difusión de los hechos. Este último desastre y a pesar de que el involucrado es corresponsal de un matutino regional, nada se nombró del asunto en los diarios. Anteriormente el suicidio por ahorcamiento de una chica de tan solo 20 años pasó prácticamente desapercibida por los dos matutinos sin embargo se pierde un perro en la ciudad y se pública hasta en la pagina oficial de la Municipalidad. Algo debe andar mal para que se deje de lado un tema tan importante y otros que no lo son, salgan con fritas.
El poder estar informados nos lleva ha estar atentos ante la sociedad que todos los días tenemos que salir a confrontar. Aunque nos asusten los hechos.

Hubo tiempos donde de Rincón se sabía poco y nada y lo más que podemos recoger de ciertos años de sus comienzos en un territorio deshabitado, es solo comentarios de boca en boca de un far west de la época cuando la delincuencia era castigada atando a sus presos eventuales en un árbol de de ciudad porque no había calabozos para alojarlos y con un solo policía que auspiciaba más de amigo y que hacía cumplir la ley de acuerdo a su criterio y que siempre era mucho mas severo si tenía unos cuantos tragos de más.

No han paso muchos años de esa historia de que los uniformados que nos tiraban para estos lados era porque venían castigados de algún otro lugar y aquí no cambiaban su comportamiento. Historias de comisarios proxenetas, borrachos y corruptibles de las noches rinconenses que puede capturar a los débiles de gastar lo que no es de ellos en una mesa de juegos, son los tristes recuerdos que pertenecen al pasado.

Pero tenemos también de aquellas historias más tragicómicas, como la anécdotas del Comisario Ambrosio, que comía asado con un locutor de radio todos los domingos y jugaba al futbol con él, resultó ser un evadido de la U9. Por supuesto que él no sabía nada de esto, estaba en absoluta ignorancia de con quién pasaba tiempo en sus momentos de esparcimiento. Mucho años después el sistema de información se empezó a poner en red y hoy conocemos en el acto si algún sospechoso tiene pedido de captura y si se evade alguien, conocemos hasta su fotografía por las redes sociales. Las cosas han cambiado muchísimo a tal punto que nos enteramos en tiempo real lo que esta sucediendo del otro lado del globo pero en esos tiempos no. Otro hecho vistoso que vivió esta autoridad fue la del preso que mando a hacerle un mandadito y término matando a su ex concubina (la del preso) luego fue al quiosco donde lo habían mandado regreso y se alojo de nuevo en su calabozo. Actualmente esta historia es conocida como “El loco del Martillo” por el elemento que utilizó para cometer el delito.

Esta semana tuve la oportunidad de entrevistar a Don Enrique Gajewski ya que se viene un aniversario más de nuestra ciudad. Para aquellos que no lo conocen “Don Enrique” como mucho lo conocen fue intendente de nuestra comunidad, diputado provincial y fundó un partido vecinal que hoy no está en existencia pero tuvo mucho protagonismo en su momento.

Él me comentaba como tuvo que incurrir en un delito para poder abrir la Avenida que conocemos como la 20 de Diciembre en la época que él gobernaba. Cuando los asados populares eran populares y no faltaba ningún miembro del pueblo y los vientos acomodaban las dunas en diferentes partes de la comunidad existente. Hoy han pasado tantos años que lo que antes fue un delito en nuestros días lo disfrutamos como parte del progreso de la ciudad.

Es agradable transitar por esa Avenida asfaltada sin que tener que pisar tierra. Una patriada que se permitieron cuando gran parte de las tierras eran fiscales y no podíamos usar. Es cierto que podríamos estar mucho mejor y vemos los faltantes de nuestros tiempos por las malas políticas aplicada y personalismos de políticos que solo se dedicaron a pensar en ellos y el bienestar de su familia. Muchas cosas han pasado desde ese acto fundacional aquel 20 de diciembre de 1971 solo hay que buscar nuevos artilugios para lograr mejor calidad de vida para nuestros habitantes.

Lo que no debemos permitir es que estemos ajenos de estas cosas y de cómo hemos ido construyendo nuestra historia para poder seguir poniéndola en la memoria colectiva porque en alguno de esos párrafos de seguro hemos sido protagonistas. Lo que sucedió estos días y meses (cuatro suicidios en el año y este último desastre con el encendió intencional del boliche) es lamentable pero habla de que hay cosas con las cuales, inevitablemente, las tenemos que sufrir. Ha sucedido en otros tiempos y seguiremos viendo este tipo de situaciones por el simple hecho de que hay una sociedad decadente y enferma, la maldad se inscribe como un sistema de venganza y de juicio por mano propia también, mientras nos ocultan los detalles y nos las quieren vender como si fuera algo normal.

Aquellos que cada día estamos sobre la información nos cuesta mucho no mostrar sentimientos ante tanto dolor y de tener que decir cuando alguien toma una determinación de quitarse la vida o de poner en riesgo la integridad física cuando se desempolvan los detalles de delitos que cometen personas que parece ser que actúan con cierta inmunidad dentro del sistema, pero son los riesgos que debemos asumir. Debemos comprometernos con lo que sabemos y con la sociedad que queremos para que nadie mañana nos señale que por lo menos no hicimos el intento de dejar una sociedad más sumisa en la verdad antes de negociar por un par de rupias y de fama. Les dejo como siempre un gran abrazo de este humilde servidor. Charly Hernández

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