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Opinión

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La columna de Charly Hernández: una opinión en la distancia

Un repaso de la actualidad nacional y provincial, en esta nueva columna de opinión.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

Cristina comenzó como dueña absoluta de un patrimonio político muy grande que manejado con un mínimo de habilidad le hubiera permitido convertirse en la estrella más brillante del firmamento latinoamericano. Pero en el lapso muy breve, se las arreglo para lapidarlo. Si bien su cuenta personal es mayor de lo que era hace doce meses antes, en términos políticos es mucho más pobre. A esta altura me pregunto si ella ¿Conserva bastantes recursos como para complementar sin demasiados problemas el mandato de re-elección que está teniendo? Aunque poco lo dicen en voz alta, esta difundiéndose la sospecha de que si no logra adaptarse, pronto, la antipática realidad, dicha realidad se encargará de hacer de la fase final de la gestión un auténtico calvario.

Los expertos calculan que la señora ha perdido un 20 % de imagen con todo lo que está sucediendo en nuestro país. Hace unas cuantas semanas, Cristina, se sintió constreñida a asegurándonos que no tenía vocación suicida. Lo que sí parece tener es una fuerte vocación autodestituyente, ya que raramente te deja pasar una oportunidad para suministrar a sus adversarios nuevos pretextos para atacarla.

Para Cristina el 2012 fue un “annus horripilis”, un horrible año. El modelo económico zozobró, cayo la producción industrial, comenzó a mermar el consumo, aumento el desempleo, se desplomaron las inversiones, la inflación no amainó. Aunque los economistas “ortodoxos” pronosticaban un repunte para este 2013 por lo que se veía en Brasil y la fortaleza de la soja salvadora parece que han subestimado la capacidad fenomenal de los kirchneristas para provocar problemas gratuitos dando manotazos de ahogado como el cepo cambiario, la pesificación patriótica militante, el bloqueo indiscriminado de las importaciones, entre ellas insumos imprescindibles.

Lo mismo que en la etapa angustiante que precedió al derrumbe del 2001 y 2002, se ha puesto de moda la palabra “ineptitud” para calificar la gestión de un gobierno claramente desbordado por las circunstancias, pero mientras que en aquel entonces la Argentina se veía perjudicada por una coyuntura internacional que le era terriblemente adversa, la actual, a pesar de las tribulaciones de Europa, sigue siéndole favorable. Así y todo, Cristina insiste en que “el mundo se nos ha caído encima”.

Lo político le gano terreno al profesionalismo y es el día de hoy que seguimos pensando cual es el modelo de gobierno al cual nos quieren llevar. Los yerros persisten y nos hace pensar que nada ha cambiado y que no hemos aprendido de ellos. Pero no solo ha sido cuestión de las malaventuras de un modelo económico manejado por cuatro o cinco personajes de ideas divergentes y ambiciones particulares, Cristina, Axel Kicillof, Guillermo Moreno, Amado Buodou y muchas otras desgracias más.

Como no puede ser de otra manera, el espectáculo brindado por el gobierno unipersonal de Cristina la ha privado del apoyo de gran parte de la clase media, de ahí los cacerolazos multitudinarios de protesta contra la combinación de inoperancia y soberbia que es la característica más llamativa de quienes monopolizan el poder. Aunque los ultras del kirchnerismo, en su variante cristinista, parecen convencidos de que en el fondo lo que más importa es el relato, es decir; la propaganda, el estilo retorico elegido por la Presidenta y sus laderos difícilmente podría ser más urticantes. Es como si se hubieran propuesto enfurecer a todo el mundo al emplear epítetos cloacales a los jueces o a la oposición. De seguir así por algunos meses más, el kirchnerismo, que ya se ha despedido del grueso de la clase media perderá el apoyo de la legión de pobre e indigentes que, a pesar de la extensión de las redes clientelares, la gente está viendo, cada vez más, claramente la intensión de mantenerlos en ese lugar y solo utilizarlos en tiempo de campaña con pocas posibilidad de un progreso genuino.

Esta semana nos hemos mantenido hablando de la ruta de el dinero “K” y de sus principales protagonistas entre medio la reforma judicial sigue su curso a pesar de que una gran cantidad de argentinos ganaron las calles para ser escuchados en su disconformidad. La señora Presidenta les respondió saliendo del país y twittiando más de 60 mensajes pero ninguno que hablaba del tema. Ahora viene el tratamiento en la Cámara de Diputados donde 12 de ellos podrían torcer la voluntad del oficialismo. Dos de ellos son de nuestra provincia, Alicia Comelli y José Brillo, ninguno atiende sus celulares y no creo que lo hagan hasta que se dé la votación.

Los comentarios de “sobres lacrados” y olores de posibles coimas sobrevuelan la mente de los argentinos, antecedente no nos faltan. El gobierno de Sapag ha demostrado su alineamiento con el kirchnerismo tratando de lograr algunos favores preferenciales en mega emprendimientos como “Chihuidos” que todavía no ha logrado. A esta altura de mi vida son muy pocas las cosas que me sorprenden y menos de la política es por eso que no me llama la atención que esta semana pasada nuevamente volvieran sobre Chihuidos y que estarían cerca de lograr el financiamiento.

El sistema político simplificado que impera en el país es que todo depende de la voluntad de Cristina. Por temperamento, instinto y fidelidad a su propio relato, cuando se ve en apuros reacciona ordenando nuevas ofensivas contra las huestes enemigas. Cuando ciertos medios, la justicia, el mundo o Papá Noel se resisten a adularla, arremete contra ellos. En tal sentido, no con críticas sino con estrategia, logro aniquilar a la oposición a tal punto que los autosconvocados por la disconformidad movilizan mucho más que los dirigentes que expresan la misma preocupación pero con un alto estado de no credibilidad.

En la distancia pero muy de cerca seguimos lo que pasa día a día por cualquier medio de comunicación que nos sea más cómodo o que exprese lo que nos gustaría decir a nosotros. Son más las cosas que nos enojan y nos ponen de mal humor de las que reconocemos como aciertos de este gobierno y no por una cuestión ideológica sino más bien por una cuestión de practicidad en nuestro estilo de vida. Son cada vez más los que sentimos una cierta presión mentar por la incertidumbre y la terquedad de un gobierno que fabrica cada día más ricos y pobres.

La semana comenzó con el anuncio de que nuestros docentes seguirán en la calle con un paro de 72 horas, no hay acuerdo con Sapag, una lluvia de meteoritos que iluminaron los cielos argentinos. Un Boca Juniors que no gana a nada y con su figura estrella con un desgarro, un Independiente que se va al descenso, todo un país que depende de investigaciones periodísticas para enterarse de lo que pasa, una justicia que mira y no ve y para colmo mi perra “Flor”, labrador, tuvo siete cachorros. Qué se le va hacer… la vida es muy subjetiva, el momento en que vivimos y como lo hacemos hace que nuestras neuronas trabajen de diferente manera.

Es que al parecer los años nos hacen vivir desde lo más importantes hasta lo más trivial con mucha intensidad y si podemos preocuparnos por el parto de un animal como no nos va a calentar cuando escuchamos que se tocan con tanto desagravio los temas que como argentinos comprometen nuestras generaciones venideras. Todo lo que hacemos es para el hoy para nosotros. Estoy buscando la suficiente motivación para lograr que mi ánimo y convicción me lleven a pensar más allá de mí y de hacer cosas que trasciendan a mi vida.

Quizás algún día trabajemos para eso que llaman futuro aún sabiendo que no lo veremos. Hoy se habla mucho de nuestro estado democrático y a la verdad es algo que se desprende de un estado individual. Las masas confunden la democracia con tan solo ir a las urnas cada vez que somos convocados pero eso es una forma muy corta de ver nuestra gran responsabilidad cuando se trata de comprometernos con lo que nos permite estar en un estado de libertades para vivir en comunidad. En mi barrio pasa el basurero, tengo electricidad, agua. El regador transita como nunca lo había visto pero cada día los impuestos están más caros y los alimentos son a precio de sueldo petrolero. Los acuerdos de Moreno no llegaron al almacén de mi barrio, la desocupación y la delincuencia se va acrecentando y la ola de asaltos a mano armada son cada vez más seguidas.

Como les dije son diferente las formas en como vemos cada situación de la vida. El año comenzó con golpes duros para nuestros vecinos y el otoño nos está mostrando los colores de la vida, con mañanas frescas y llenas de olores que oxigenan nuestros pulmones, espero que el invierno no sea tan crudo como lo indican los pronósticos y que la política y nuestro voto posicione personas que piensen más en nosotros que en sus abultados bolsillos.

Un servidor, Charly Hernández

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