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Sorprende la desnutrición y pobreza

Desde la subsecretaría de Desarrollo Social aseguran que provincia no envía los recursos para los 750 beneficiarios del Plan Alimentario. El municipio, con fondos propios, cubre a las 250 familias más vulnerables. El comedor comunitario brinda asistencia a 545 beneficiarios por día. Hay ayudas especiales para 20 casos que contemplan desnutrición, diabetes y celíacos.

La situación de las familias en riesgo alimentario en Rincón de los Sauces es un motivo de preocupación para las autoridades municipales, que tratan de paliar la situación de los sectores más vulnerables con fondos de la comuna.
Según declaró Cristina Winkler, el Plan Alimentario tiene dos ejes de trabajo. Uno de ellos tiene que ver con la entrega de los módulos, el cual tiene 750 beneficiarios. Ahora bien, como los recursos para la puesta en marcha de ese programa son provinciales y la provincia no tiene presupuesto, no se están enviando los módulos a ninguna localidad y en Rincón de los Sauces hace tres meses que no se recibe la caja alimentaria.
Con este panorama, la municipalidad se ve en la obligación de utilizar fondos propios para asistir a los sectores más vulnerables de la sociedad, en donde el hambre es algo cotidiano y desesperante. Para ello ha puesto en marcha la distribución de 250 módulos que asiste al mismo número de familias, las más afectadas por la crisis económica.
Esta caja alimentaria contiene productos básicos como aceite, leche, azúcar, polenta, fideos, latas de picadillo, arroz, mermelada, extracto de tomate, sal y yerba, entre otros.
Otro eje del plan alimentario es el Comedor comunitario, que atiende en este momento a 545 beneficiarios con raciones de almuerzo.
En los casos extremos de deficiencia alimentaria, las raciones se duplican, “hay gente, que son los menos, que lleva la comida para la mañana y para la noche”, declaró Cristina Winkler.
Además de este trabajo con los comedores, la subsecretaría de Desarrollo Social, asiste a la UAF (Unidad de Asistencia Familiar) con víveres frescos. En estas unidades se atienden las necesidades de 50 niños, cuyas edades oscilan entre los 45 días y los 4 años.
El financiamiento de este eje alimentario que incluye el comedor y la UAF tiene un costo de 14.200 pesos, de los cuales 6.050 pesos son aportados por la provincia y los 8.150 pesos restantes por el municipio.
Por último, según estadísticas aportadas por la subsecretaría de Desarrollo Social, en la ciudad hay alrededor de 20 casos que son asistidos por programas de ayudas especiales para tratamientos que tienen que ver con la alimentación, como por ejemplo, la desnutrición infantil y otros trastornos alimentarios.
Tales casos, que también incluyen a niños o personas celíacas y diabéticas, son detectados por acción social o el hospital y reciben una cobertura especial por parte del municipio, que, con los pocos recursos disponibles, intenta dar todas las soluciones del caso.
Estos últimos datos son sorprendentes y marcan el contraste que puede haber en una ciudad, que tiene un poder adquisitivo muy elevado por un lado, y por otro, se encuentra con casos de desnutrición que ponen en riesgo la vida de sus habitantes.

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