La encuesta realizada por este periódico confirmó algunas suposiciones que se manejaban con anterioridad: la mayoría de los pobladores de Rincón de los Sauces viajan, al menos, una vez por mes a la capital neuquina y otras localidades en busca de diversión, mercaderías para sus comercios o simplemente de paseo.
Este fenómeno tan peculiar podría atribuirse a diversos factores. Por un lado es probable que el alto poder adquisitivo de algunos habitantes de la ciudad los obliga, al no tener alternativas de ocio y diversión, a migrar principalmente a Neuquén, una ciudad preparada para atender a los turistas, visitar grandes paseos de compras y aprovechar al máximo las innumerables opciones para pasar un momento agradable.
“Acá la única alternativa para la familia es ir a comer al patio de comidas del hiper”, manifiesta una señora con un bebé en brazos. “No hay lugares para la gente más grande”, contesta un hombre que ronda los cuarenta y que vive hace años en la localidad.
“Si a una mujer la tenés un mes en Rincón se vuelve loca, no puede comprar, no puede pasear, siente que le falta algo, no queda otra que ir a Neuquén”, agrega un antiguo habitante de la zona costa, quien no es muy optimista con que la situación mejore en el mediano plazo.
“Yo voy al cine por lo menos una vez por mes,” asegura Denis y agrega con entusiasmo: “a la localidad le vendría bien uno, o por lo menos un teatro”.
Pero no es sólo por diversión, también viajar a la capital neuquina se hace indispensable para quienes manejan algunos comercios. “Yo todas las semanas viajo a buscar repuestos para mi taller, acá te matan”, cuenta Manuel, quien tiene un taller desde hace varios años en la ciudad.
Otro factor que contribuye al tránsito hacia localidades vecinas es justamente la procedencia originaria de sus pobladores, ya que, como sabemos, Rincón se nutre de habitantes de todo el país, sobre todo de localidades aledañas como Neuquén, Centenario, Plottier, Catriel, Malargüe y 25 de Mayo, por mencionar algunas.
Haciendo unos números de manera rápida y sencilla, se podría asegurar que viajando una vez por semana, durante todo el año, y calculando un tiempo promedio de dos horas y media, sumamos alrededor de 260 horas al año, lo que nos lleva a un número aproximado de 11 días al año sobre la ruta y a un recorrido de 24.500 kilómetros, que equivale a dar un poco más de media vuelta al mundo por el Ecuador.
Rincón adolece de servicios y esto no es nuevo. Esto implica que sus habitantes necesiten en algún momento del mes, hacerse una escapada hacia ciudades más grandes para satisfacer sus necesidades. La cantidad de viajes y kilómetros recorridos parecen confirmarlo y la única forma de modificar esta tendencia es que la propia ciudad genere sus alternativas, porque, después de todo, el dinero que se gasta fuera de Rincón se esfuma y podría quedarse en la localidad para beneficio de todos.
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