Lamentablemente, los derrames de petróleo parecen ser una costumbre en la localidad. Todavía sonaban los ecos del vuelco del camión de la empresa Petrolera Argentina que venía de Plaza Huincul, cuando en la tarde del 1 de marzo fue detectada una gigantesca pérdida de crudo en un oleoducto propiedad de la empresa Oldelval S.A.
Este nuevo derrame denunció una serie de falencias tanto de la empresa responsable como de los órganos de control propios del Estado. Los integrantes de una fundación de medio ambiente con sede en Neuquén, denunciaron que, en el caso del municipio capitalino, ni Defensa Civil ni la municipalidad contaban con los planos de tendidos de redes de gasoductos y oleoductos.
“En Neuquén no contaban con ningún trazado. Es probable que existan, pero no los facilitan, no son de acceso público”, expresó Walter José Kirby, titular de la Fundación Luciérnaga, quien agregó que la fundación trabaja desde el año 2003 ofreciendo una defensoría ambiental en donde analizan las denuncias recibidas e investigan sobre diversos temas.
En el caso de Rincón de los Sauces, el secretario de Obras Públicas de la municipalidad, Diego Bazar, dijo que “tenemos la gran mayoría de los planos, lo que pasa es que este tipo de oleoductos son viejos, entonces no figuran en ningún lado”.
Sin embargo, en el caso de los tendidos más recientes, sí están los planos. “Es que por cada movimiento de suelos que se tiene que hacer, se debe presentar un informe, un análisis de impacto ambiental y entonces queda todo registrado. Pero lo que es viejo y antiguo, salvo alguna traza, es difícil de coordinarlo. Inclusive nos ha costado muchísimo encontrar un plano en donde figuren las instalaciones de cada yacimiento”, agregó Diego Bazar.
“En el caso de Oldelval s.a., el recubrimiento exterior del oleoducto estaba bien, pero como se transporta mucha cantidad de efluentes corrosivos como sales y ácidos, pueden haber influido en la rotura. Además hay otros factores como las diferencias de temperaturas que también trabajan sobre los materiales. Hay que pensar que son instalaciones viejas y si la rotura fue por corrosión, es obvio que el mantenimiento no ha sido el correcto”.
Mientras la empresa ha pedido una prórroga para presentar su descargo, y evitar de esta forma la sanción económica que podría llegar hasta los 3 millones de pesos, lo concreto es que un nuevo derrame de crudo ha perjudicado a la localidad. Quizás ya es hora de que los órganos de control y aplicación del estado endurezcan su postura y castiguen severamente a las empresas para que el daño ambiental no vuelva a ocurrir.
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