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Podría ir a prisión por culpa de su perro

Un pastor inglés se abalanzó sobre un ciclista quien cayó y golpeó su cráneo contra el asfalto. Días después murió por un coagulo cerebral. Se ha confirmado el procesamiento de su dueño por el delito de homicidio culposo. El fiscal solicitó su elevación a juicio.

Juan Esteban Barrera, un hombre de 71 años de edad, circulaba en bicicleta por una calle céntrica de Cinco Saltos, gozaba de excelente salud, iba como todos los días a visitar a su hijo, cuando un perro pastor inglés de grandes dimensiones, salió corriendo desde una casa, lo asustó, y cayó de su bicicleta. Días después murió a causa de un coagulo cerebral causado por el golpe de su cabeza contra el asfalto.

El pasado 22 de noviembre de 2007, en Cinco Saltos ocurrió este trágico hecho que sentó precedente al dejar en claro que cada uno es responsable del accionar de su animal, y que las leyes existen pero no se cumplen. La ordenanza 636 desde el año 2005 establece la “Tenencia Responsable Canina”, donde se prohíbe “la permanencia de canes sueltos en la vía pública, lugares de uso público o propiedad fiscal”, aclarando que se prohíbe “a los dueños que sus perros deambulen sueltos en la vía pública o lugares no habilitados para tal fin”.

El dueño del perro, conocido comerciante de Cinco Saltos, obró en forma negligente al no tomar los recaudos necesarios para evitar el escape del can al abrir el portón. El perro se abalanzó sobre Barrera, tirándolo de la bicileta, momento en que impactó su cabeza contra el asfalto. Pudo llegar a su casa, pero posteriormente perdió el conocimiento y fue trasladado hasta el nosocomio local. Allí fue intervenido quirúrgicamente, debido a que presentaba un daño neurológico. Dos días después falleció.

El fiscal Oscar Omar Cid, titular de la fiscalía número 2, es el responsable de llevar adelante esta causa, y por otro lado la familia de la víctima se presentó como querellante representada por la doctora Carla Pandolfi.

Durante el proceso la defensa del dueño del perro reconoció el hecho tal como fue denunciado por los familiares, quedando debidamente acreditado que el imputado tiene por costumbre sacar su perro a la vereda sin usar correa ni bozal reglamentario.

Por otro lado el fiscal alude a que el perro en cuestión ya había tenido hechos agresivos en otras oportunidades, destacando la conducta negligente del imputado.

En conclusión esta causa constituye un antecedente novedoso donde el dueño de un perro es juzgado por su negligencia, al punto de poner en riesgo su libertad, la cual en breve el juez interviniente definirá.

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