Más de 800 muertos, cientos de heridos, gente desaparecida, daños en casas, edificios de departamentos caídos, cárceles derrumbadas, incendios y rutas literalmente tragadas por la tierra, fue el saldo del terremoto registrado en la madrugada del sábado 27 de febrero en Chile, que afectó principalmente la zona centro-sur del país y alcanzó 8,8, grados de magnitud en la escala de Richter.
Por si esto fuera poco, alrededor de 500.000 viviendas fueron dañadas en las distintas ciudades, colapsaron las comunicaciones y una amplia región se quedó sin luz.
El movimiento se percibió en casi todo el país trasandino, pero alcanzó a sentirse en Argentina, en las provincias de Río Negro, Neuquén, Mendoza y San Juan. En nuestra región se sintió con intensidad en algunas localidades cercanas a la cordillera, a tal punto que los derrumbes interrumpieron el tránsito por pasos fronterizos.
En el caso de Rincón de los Sauces, muchos vecinos sintieron el cimbronazo. “Yo me desperté alrededor de las 3.30 y veo que se mueve todo, sentí que estaba mareado”, dijo un vecino.
Un adolescente contó también que tenia el celular en el sillón, mientras veía televisión, y se le cayó al piso, mientras que otro comentaba que “estaba en la computadora y se movía el monitor”.
Para una vecina del centro, “el movimiento era para los costados, incluso pude oír como las campanitas que estaban afuera se movían para todos lados”, relató conmocionada ante la experiencia.
Otros testimonios recogidos hablan de muchas náuseas y mareos, mientras que otra señora asegura que pensó que se estaba por desmayar y cuando se agarró de la pared, sintió que se movía.
En tanto, el pasado 4 de marzo, y en un intento por ayudar a familiares directos que sufren muchas carencias en el país trasandino, cinco camionetas de diferentes grupos familiares, partieron con víveres para ayudar a sus seres queridos.
Entre ellos puede mencionarse a un petrolero de la empresa Skanska, un empleado de comercio y al menos otras tres personas relacionadas con la actividad petrolera, partieron en las últimas horas con camionetas particulares cargadas de alimentos no perecederos, ropa de abrigo, baterías para celulares con cargadores de automóviles, linternas, medicamentos y otros elementos que son de necesidad primaria para los chilenos en medio de la crisis.
Si bien las familias de Rincón de los Sauces que se aventuraron con los víveres hacia Chile, no tienen parentesco entre sí, todos sus familiares viven en la zona de Concepción, donde el terremoto provocó gran daño.
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