A diario, el personal del municipio encargado de inspeccionar los diferentes comercios y locales de la ciudad, detecta diversas irregularidades, que, la mayoría de las veces, son corregidas por los propietarios.
“Este no es un trabajo sencillo”, apunta Laura Cianciabella, técnica universitaria en Seguridad e Higiene y encargada de aprobar la mayoría de las revisiones del municipio a los locales de la ciudad.
“En general, hacemos asesoramiento en base a seguridad e higiene y se pide una cierta cantidad de requisitos mínimos para comercios y empresas”. Entre las principales fallas detectadas por Laura y los inspectores de Comercio, se encuentran los matafuegos vencidos e instalaciones eléctricas defectuosas.
“Hacemos mucho hincapié en el tema de la instalación eléctrica, para que todos coloquen cables ignífugos. Es, también, una tarea de concientización”, agrega.
En el caso de los lavaderos, el control intenta ser lo más estricto posible. “Tienen que tener armadas las piletas como corresponde y para ello va una persona que se encarga de inspeccionarlas, enviando un informe a Seguridad e Higiene del Municipio, diciendo que están aprobadas. Una vez aprobadas, se deriva al sector medioambiental, que se encarga de fijarse, entre otras cosas si hay hidrocarburos o algún aceite dentro del agua. Si el lavadero es de vehículos, tienen que presentarnos cada vez que se lo requerimos, un certificado de deposición final del material”, cuenta.
Según Cianciabella, en muchos lavaderos no se respetan los clasificadores de residuos y también es habitual encontrar pérdidas de agua, baños que no son los que corresponden o paredes sin impermeabilizar.
Si el rubro es gastronómico, el principal defecto es el faltante de matafuego que corresponde, que es el clase K, “todos plantean lo mismo, que es un matafuego caro, pero es el único que está habilitado para apagar incendios que tengan que ver con grasas de origen animal y vegetal. Ese matafuego, te va a extinguir un principio de incendio si se te prende fuego la cocina, vas a usarlo, vas a limpiar y vas a seguir trabajando, no te va a contaminar nada de lo que tenés al lado”, aclara Laura.
“Nuestra intención es que la gente tenga a su disposición, algo que le vaya a servir, no vaya a ser que por utilizar una cosa, salgan perjudicadas en otra, por ejemplo, me encontré varias veces que te colocaron un matafuego de diez kilogramos y lo atiende una señora que es chiquita, la idea no es que ella trate da apagar el fuego y se rompa la espalda, la idea es que ella utilice un matafuego de dos kilos y medio y puede llegar a apagar, dependiendo del material inflamable que hay en el local”.
Desde el municipio afirman que no pretenden clausurar negocios sino velar por la seguridad de todos. “La gente tiene que tomar conciencia, cuando se encuentran estas falencias, si vamos por primera vez siempre se hace un asesoramiento, se deja todo lo que se tiene que hacer en un plazo, y luego los inspectores, cumplido el plazo, pasan a verificar que se hayan cumplido todas las normas de Seguridad e Higiene. Si no se cumplen se aplica la multa”.
En cuanto a los locales nocturnos o grandes locales comerciales, Cianciabella afirma que “es imprescindible contar con un informe técnico realizado por un ingeniero con las cargas de fuego, en donde consta el numero de matafuegos. Ese informe técnico es revisado y verificado por mí, que todo lo que se manifiesta en el informe, se encuentre dentro del local, como corresponde”, sostiene.
“Otra de las recomendaciones es contar con la cantidad de tomacorrientes necesarios y si hay pocos, que no los sobrecarguen para evitar cortocircuitos o incendios”.
En general, la gente toma de buen modo las sugerencias del equipo de la municipalidad. “Nosotros intentamos ir con muchísimo respeto, pero por ahí nos hemos encontrado con gente que se altera mucho, cuando le señalás que algo no es correcto”.
Igualmente, Cianciabella manifiesta que “la gente va tomando conciencia y que tanto las normas de seguridad como las de higiene, son importantes. El 90% cumplimenta lo que se le exige, entendiendo que es importante para la seguridad de su negocio”.
No obstante, el 10% restante suele ser muy irrespetuoso. “Éste es un trabajo en el que la gente no te recibe con la mejor cara y los que te tratan mal, lo hacen muy mal, sin importarle si somos mujeres”, concluye.
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