Raúl Antonio Domínguez, conocido por muchos como Rando, llegó a Rincón de los Sauces hace más de 20 años y afirma que es su lugar de inspiración y punto de partida de sus obras de arte hacia el mundo.
Hijo de inmigrantes españoles, desde los 9 años y bajo la iniciativa de su padre, entró como aprendiz a una herrería, donde herraban caballos y calzaban sunchos a las ruedas de los carros. En contacto con estos elementos comenzó a fabricar sus propios juguetes y a forjar en su mente la veta artística que actualmente es su realidad y futuro.
Nacido en General Alvear, provincia de Mendoza, el 23 de enero de 1948, al año y medio se radica junto a su familia en San Rafael donde vive hasta los 14 años para instalarse en Nihuil donde tallaba truchas en madera a parte de realizar trabajos en metal.
Raul Domínguez llegó a esta localidad en la década ochenta, como tantos otros por cuestiones laborales y se quedó para siempre. Metalúrgico de profesión, montó una de las empresas del rubro más conocidas en la ciudad, la cual debido a la crisis, hoy permanece cerrada.
A pesar de todo, nunca pudo desprenderse de su veta artística, esa que lo acompañaba desde chico, y experimentó expresarse a través del hierro.
Antes de llegar a Rincón, estuvo en el Alto Valle de Río Negro, y vino a la zona inicialmente para realizar diversos trabajos entre los que se destacaron el polideportivo local y el hospital, además de un techo en Patamora.
En los primeros años además de la metalúrgica por la cual todos lo conocen, tenía una empresa constructora, y ahora actualmente es el titular del reconocido kiosco “El Gallego” en pleno centro rinconense, que atiende junto a su esposa Silvia Gamboa.
Paralelamente a su trabajo siempre mantuvo intacta su pasión por crear, por tomar un trozo de hierro y construirlo en una obra de arte que sorprende y atrae.
En relación a sus creaciones artísticas Rando nos comentó que desde hace mucho tiempo trabaja con pequeñas herramientas como la soldadora de punto, lima, lijas, martillo entre otras y nos confiesa que puede realizar trabajos a proporción (a escala) trabajando a ojo (sin planos). “Mucha gente me pregunta como hago y ni yo se como hago. Por ejemplo La Víbora era un cable que encontré en la calle, lo levanté y dije con esto puedo hacer una víbora”.
Las empresas a sabiendas del hobbie de Rando le traen material que dejan de usar, como válvulas, rulemanes, bombas, entre otros, las cuales este artista los convierte en arte.
“Es muy difícil trabajar el hierro, es muy difícil darle forma” pero sin dudas que las manos del artista consiguen llegar a la belleza.
La calidad y detalle de sus piezas permiten compararlo con los más grandes artistas, y hoy es reconocido a nivel internacional, realizando presentaciones de sus obras en varios shopping de la capital neuquina y en la ciudad de Buenos Aires.
Por ejemplo en una de las tantas fiestas Homenaje al Hombre Petrolero, que se celebra en Rincón de los Sauces, Rando expuso varias de sus obras en hierro, siendo su stand uno de los más visitados, “pues no faltó petrolero que dejara de admirar lo que este hombre puede hacer con un par de bolilleros o un caño”, dijo el diario La Mañana de Neuquén, el 17 de junio del año 2003.
“Amante total de la naturaleza y fundamentalmente del reino animal, apela a esos temas para realizar sus obras. Detalladas esculturas en hierro macizo de una cigüeña, un picaflor procurándose alimento o una araña desplazándose sigilosa por una rama para capturar a un insecto fueron algunas de las propuestas que expuso para el deleite del público”.
En sus obras también utiliza piedra basáltica, que abunda en el campo de Rincón de los Sauces, para montar una figura en hierro de un gran dinosaurio que construyó con sus propias manos.
El arte en hierro es su pasión y por eso asegura que no vende sus esculturas. Pero ha habido muchas personas que han querido adquirirlas pues son realmente particulares.
Hoy avanzó hacia el ciber espacio y muestra sus obras en Internet ingresando en www.hierroarte.com.ar.
Lo cierto es que la pasión por el arte es algo que disfruta y puede pasarse tardes enteras transformando algo que quizás para algunos es basura, lo que para él es un trozo de metal inspirador.
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