Emilse nació en Zapala el 6 de septiembre de 1957, ciudad en la que residió hasta los 13 años, para luego radicarse en Bahía Blanca hasta que decide retornar a Zapala, cuando estaba por cumplir 22.
Allí trabajó en “El Cóndor Automotores” durante un tiempo hasta que, en el año 1982 decide retornar a Bahía Blanca a buscar a su madre “que estaba viviendo solita”, para radicarse en Neuquén capital.
A los 26 años, comenzó a trabajar con el arquitecto Rubén Ezcurra. Lindante al estudio profesional, se encontraba el Sindicato de Petroleros y Gas Privado y Emilse entabló amistad con quien hoy es el dirigente Guillermo Pereyra.
“Recuerdo que un día me pide, si le podía hacer el favor de llevar el control y entrega de vales de combustible, ya que él se postulaba para secretario general del sindicato. Entonces un domingo me instalé en una oficina a media cuadra de la sede a cumplir mi labor, mientras Pereyra se proclamaba ganador de aquellas elecciones. Así conocí a Rincón de los Sauces
de nombre, porque no sabía en qué lugar del mapa estaba ubicado”.
En el año 1992, Emilse decide que es hora de cambiar de rumbos y se traslada a Rincón de los Sauces. “Solo contaba con 1000 habitantes y era una localidad llena de vida. Como había petróleo, muchos venían en busca de trabajo y luego se traían a sus la familias, por lo cual la localidad no estaba preparada en su infraestructura para albergar tanta cantidad de gente”.
Emilse recuerda que los pocos hoteles, pensiones y restaurantes no daban abasto. “Ni hablar de los servicios de gas, luz y agua que eran cortados regularmente. Ya se visualizaba una localidad pujante y la gente comenzaba a emigrar desde otras provincias”.
Con el correr del tiempo, la situación fue mejorando y muchos se radicaron, solicitaron tierras y comenzaron hacer sus viviendas. “Todo era muy precario y caro. Los precios se manejaban a valor del barril de petróleo y el pueblo terminaba en el Polideportivo”, agrega.
“La única radio que había era Radio Arenas en el 105.5, de Gustavo Gajewski, un amigo y visionario que se instaló en el Cerro de La Cruz, mas allá de lo que era la zona urbana”.
En cuanto al amor, Emilse confiesa que arribó desde Neuquén buscando nuevos horizontes. “Yo estaba bien económicamente y me había independizado vendiendo ropa que traía desde Buenos Aires. Tenía una importante cartera de clientas, la mayoría empleadas de instituciones públicas, hasta que una de ellas me sugiere que venga a Rincón”.
Y entonces, aceptando la sugerencia, se toma un colectivo hasta la ciudad petrolera. “Agarré las valijas y las llené de ropa. Era toda una aventura, pero nadie me había dicho que el transporte tardaba 8 horas, por el camino que une Catriel con Rincón. ¡Mi Dios!, fue interminable el trayecto”.
Al llegar, el ómnibus la dejó en la calle Salta, donde había un café. “Bajé blanca de tierra y oh, sorpresa, quedé flechada con un señor que me miraba. Me enamoré a primera vista. Bueno, en realidad, fue mutuo”, confiesa.
Emilse trabajó duro durante algunos días hasta que fue interceptada por los inspectores municipales, pero no le importó. “Yo ya estaba enamorada, formamos pareja y me quedé definitivamente en Rincón”.
Si bien se reserva el nombre de su enamorado, confiesa que él trabajaba en una empresa del estado, hasta que decidió retirarse y con la indemnización pusieron en marcha un emprendimiento. “Transporte Santa Rita”, que no dio los resultados esperados.
“Igualmente, éramos optimistas y enseguida pensamos en una calesita, porque habían muchos chicos y nada de diversión”. Así pusieron la primera calesita en Rincón de los Sauces.
“Fue una experiencia nueva y maravillosa. Tuvimos que armarla nosotros, todos los animales, autos y demás eran hechos a mano, en fibra de vidrio. No estaban pintados y tuvimos que hacerlo nosotros, uno por uno, dentro de nuestra casa porque afuera soplaban unos vientos terribles”.
Pero el trabajo tuvo sus frutos y la calesita fue instalada en una ochava frente a la plaza, donde hoy está el monumento a la madre. Se llamaba “mi calesita”. “¿Te cuento una anécdota: yo me disfrazaba de payaso y los chicos se tiraban de los juegos, asustados”, cuenta con picardía.
Finalmente, la calesita fue vendida al municipio, ya que estaban cansados de que muchachos más grandes rompieran cada día más juegos. “En todos lados hay inadaptados sociales”, sentencia con firmeza. Luego, la municipalidad decidió colocar la calesita en el Alto, hasta que fue abandonada definitivamente.
Emilse cuenta que también fue la primera remisera en la ciudad, trabajando en dos empresas: primero en “Remisse Ciudadela” y luego en “Remisse Cacharros”. “Allí trabajé hasta que el señor Pedro Suárez, cliente de la remissera, me ofreció trabajar con él, socio de Pérez Guerreiro y el contador Ricardo Medina, de YPF, dueños del hotel Rincón y oriundos de Cutral Có. Estuve como gerente del hotel”.
Emilse siempre fue una mujer muy emprendedora, también fue agente previsional de varias AFJP y tuvo un servicio empresarial de alquiler de camionetas con o sin chofer, incluso un salón de belleza, hasta que dejó de trabajar porque se quebró la cadera. “Siempre vivía apurada”, confiesa.
En el año 2007, comenzó a trabajar como secretaria en el estudio jurídico e inmobiliario de la fallecida doctora Longo, quien le enseñó todo lo que sabe de su trabajo actual: “Ahora me desempeño administrando propiedades de dueños que no se encuentran en la localidad y también de propietarios que viven acá y no quieren lidiar con contratos y cobros”, aclara.
Emilse se confiesa hincha de Boca Juniors y le encanta cuando pierde River contra su clásico rival, aunque aclara que no mira fútbol. “Sí puedo pasarme horas viendo patín sobre hielo”.
En cuanto a la política, se confiesa activa militante del Movimiento Popular Neuquino y sostiene que le encanta participar y expresarse. “En los primeros años no habían lugares sociales y hacíamos política en todos nuestros actos de vida. El reunirnos en la seccional una vez por semana era cosechar nuevos amigos, trabajar mancomunadamente y proyectarnos en busca de un nuevo dirigente, que colmara nuestras expectativas”.
En este sentido, Emilse trabajó activamente por la candidatura de Omar Rueda y apoyó sus dos gestiones.
Entre sus hobbies, Emilse confiesa el de la música. “Siempre me gustó el folclore. Formamos un dúo con Wenseslao Jara, “Emiwen”, interpretábamos temas de los hermanos Berbel”.
Además, Emilse fue finalista del certamen “Todo un pueblo canta”, representando a Rincón de los Sauces y participó en la grabación de un CD. “Debo reconocer que mi primer fan, era mi ex pareja, quien me ayudo mucho en mi vocación de cantante amateur. También fui soporte de Soledad Pastorutti y el chaqueño Palavecino”.
Otros de sus hobbies son los viajes, escuchar música, en los tiempos libres, compartir salidas con amigos y amigas e internet. “Vivo cada minuto de mi existencia, tengo mi autoestima muy elevada y sólo le doy prioridad a las cosas importantes en mi vida. El resto lo descarto, me despojo fácilmente de las malas ondas, las pequeñas cosas me hacen inmensamente feliz, tengo muy buen sentido del humor, soy cero conflicto, muy frontal, decidida, aunque tengo mi carácter vasco y no guardo rencores ni odios. Soy una convencida que traen enfermedades terminales”.
De Rincón de los Sauces, Emilse cuenta que lo aprendió a amar de a poco. “Fui creciendo con él y espero que no vaya a terminar como Cutral Có, porque sería catastrófico. Acá estamos aislados, no tenemos una ruta nacional que podría ser una opción al turismo”, sostiene y critica duramente a los gobernantes.
“Todo aquel que gobernó, a nivel provincial y en la localidad no fue capaz de incluir y fomentar el turismo. Acá hay restos de dinosaurios, hay cavernas para visitar, habría que apostar fuertemente a esta actividad”.
En lo que se refiere al MPN, sostiene que habría que depurar el partido. “Ya es hora que varios hagan un paso al costado y disfruten a los nietos. Rincón sigue siendo un pueblo joven y olvidado por la provincia, donde los conflictos políticos nos salpican y estamos en una recesión que lleva tres años, todo es muy incierto”, dice con preocupación y hace responsable a algunos dirigentes partidarios por la pérdida del municipio a manos del justicialismo.
“Hubo muchos que no tuvieron la madurez política para lograr esa unidad que tanto pregonaban en el partido y hoy tenemos esta incertidumbre en donde parece que todo se va a los caños”.
“Lamentablemente Rincón es tierra de nadie y todos quieren llegar a la intendencia. El intendente actual es indiferente, es lamentable su gestión, estamos peor que en el año que llegué, con las calles con un pozo al lado de otro”.
A Emilse también le preocupa la falta de obra pública y el problema del agua, ahora que nuevamente se acerca el verano. “Nadie se responsabiliza, ¿será que tienen un tanque adicional en sus viviendas con una bombita?”, se pregunta.
En cuanto al futuro de la ciudad, Emilse recuerda que fue protagonista de una ciudad llena de vida y de muchos proyectos que no se llevaron a cabo. “Deseo que se cumpla la palabra empeñada de los pseudo políticos que en épocas de vacas gordas se comprometieron y no dieron cumplimiento a lo pactado y me preocupa mucho el tema del agua. A nadie le importa si está contaminada”.
“También me gustaría que cambien de lugar el basurero, es un gran foco infeccioso, pero, por sobre todo, necesitamos que vuelvan las fuentes de trabajo. Deseamos seguridad y control para que no se instale gente de mal vivir. Necesitamos
esperanza”, concluyó.
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